Corta el Cable Rojo, una carrera hacia el éxito a golpe de carcajada

Cuando te hablan de una obra que lleva arrasando ininterrumpidamente en la Gran Vía madrileña más 8 años, lo primero que se te viene a la cabeza es El Rey León. Pero en la entrañas del Teatro EDP, más concretamente en el Pequeño Teatro Gran Vía nos encontramos uno de los shows más longevos de la cartelera madrileña, Corta el Cable Rojo. Muy pocos espectáculos consiguen sobrevivir tanto tiempo en cartel, por lo que en Taquilla.com nos dispusimos a descubrir el secreto del éxito de Carlos Ramos, José Andrés y Salomón. Y la verdad es que nos demostraron, con creces, que son unos verdaderos genios de la improvisación.

Corta el Cable Rojo, una carrera hacia el éxito a golpe de carcajada

Y es puede que estemos ante el único espectáculo en toda España que puede presumir de haber ofrecido al público más de 500 estrenos absolutos sin perder un ápice de frescura y naturalidad. Cada función de Corta el Cable Rojo es única e irrepetible y es algo que nos encanta. No solo por poder asistir con la única pretensión de pasárnoslo bien, sino por tener la oportunidad de repetir, cosa que esperamos hacer en un futuro no muy lejano. Antes de comenzar el show solo teníamos claro que algo estarían haciendo bien para llevar desde 2012 en la Gran Vía madrileña, aunque nunca nos hubiéramos llegado a imaginar lo que nos tenían preparado estos tres monstruos de la comedia.

Pero, empecemos por el principio. La mecánica del show, a priori, parece muy sencilla. A partir de las propuestas del público, Carlos Ramos, José Andrés y Salomón construyen historias y situaciones totalmente improvisadas en ese mismo instante ante los ojos del público bajo una estructura común. ¿Parece fácil? Y ellos así lo demuestran, pero en Corta el Cable Rojo nada es tan sencillo cuando todo es improvisación. Cuando decimos todo, es todo… música de la genial Angie Lofer, efectos lumínico y sonoros, proyecciones y, por supuesto, las historias descabelladas y los jardines en lo que estos cómicos acaban metiéndose. Un cóctel perfecto para una función irrepetible, cada noche nace un espectáculo único y totalmente customizado para el público de esa función.

Corta el Cable Rojo, una carrera hacia el éxito a golpe de carcajada

Y hablando del público, no pienses que este es el típico espectáculo en el que te sientas, te ríes, aplaudes y te vas. En Corta el Cable Rojo los espectadores tienen un papel fundamental. De hecho no es que Carlos Ramos, Salomón y José Andrés solo hayan conseguido romper con la cuarta pared, sino que la han devorado. Los espectadores son los directores, guionistas y responsables de poner al límite las capacidades interpretativas de los tres protagonistas y de algún que otro afortunado, o no tanto, al que le tocará subirse al escenario.

Diez fueron las pruebas a los que estos brillantes improvisadores se tuvieron que enfrentar. Y gracias a su creatividad, imaginación, espontaneidad y desparpajo las superaron con toda su artillería. Dales un título y te harán una canción, una profesión y te producirán una película y solo con el nombre de un país te dejarán sin palabras. Carlos Ramos, Salomón y José Andrés son expertos en ofrecernos giros de guión impensables, darle sentido al humor absurdo y hacer que te rías con chistes malos que en otro contexto no te haría ninguna gracia. Pero lo que está más que claro es la pasión con la que cada día se suben al escenario y es algo que se evidencia en cada función. Sin duda una obra 100% recomendable para acabar tu día con un subidón de felicidad y buen rollo.

Corta el Cable Rojo, una carrera hacia el éxito a golpe de carcajada

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