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Especiales Parques de ocio

¿Podremos disfrutar este verano de los parques de atracciones?

¿Podremos disfrutar este verano de los parques de atracciones? Es la pregunta recurrente que últimamente nos hacemos muchos de nosotros. Y es que nadie saber a ciencia cierta cómo serán los próximos meses. Una vez pasado el pico de la pandemia y con la lenta desescalada en mente, el ocio vuelve ahora generándonos dudas. Pero no sólo miramos inquietos a nuestros calendarios, también nos preguntamos cómo será la experiencia. ¿Cómo se adaptarán los parques a las medidas establecidas por el Gobierno?

Tras meses con los candados echados, parques de atracciones, zoológicos y otros centros de ocio se preparan a contrarreloj para recibirnos de vuelta. Y no está siendo fácil, ya que la situación ha provocado (como en tantos otros sectores) una huella económica importante. “La imposibilidad de abrir los parques durante los primeros tres meses de la temporada supone la pérdida de aproximadamente el 40% de nuestra actividad anual”, nos cuenta Guillermo Cruz, presidente de la Asociación Española de Parques de Atracciones. Esto se suma a una coyuntura previa nada sencilla, pues los parques de atracciones siguen contando con un IVA cultural al 21%, una situación de discriminación y desventaja frente a otras actividades como el cine o el teatro.

¿Cuándo reabrirán los parques? El momento más probable es durante la fase 3. Dependiendo así de la provincia, la apertura de los parques se retrasará algunas semanas, pero la vuelta es inminente. “Somos optimistas y, si todo sigue como hasta ahora y la evolución del control de la pandemia sigue siendo positiva, esperamos que se nos permita la reapertura durante la fase 3 (entre junio y julio dependiendo de la comunidad)”, confirma el presidente de la AEPA.

Eso sí: para poder abrir, el Gobierno exige algunas medidas de seguridad y aforo a las que los parques tendrán que adaptarse. Medidas en las que llevan semanas trabajando activamente para buscar soluciones en esta nueva normalidad. ¿Es viable abrir con un aforo limitado? “Tenemos que hacerlo viable”, responden desde AEPA. 

Los parques españoles tendrán así que ajustarse este verano a los requisitos de aforo y garantizar el espacio de seguridad en colas y espacios cerrados (igual que se hace en supermercados, incluyendo marcado de espacios o distancias en el suelo, barreras móviles de seguridad …). También se implementará la desinfección de manos de uso obligatorio; se van a reforzar las rutinas de limpieza y desinfección de las instalaciones; y se promocionará el pago mediante tarjetas de crédito frente al efectivo.  “Por supuesto, garantizaremos la higiene en todas nuestras instalaciones.” Desde AEPA tienen claro qué es lo más importante.

Aunque hay un plan general con reglas básicas de cumplimiento que se presentaron al Gobierno a los pocas semanas del inicio de la crisis, cada uno de los parques de atracciones va a contar también con un plan específico de reapertura, ya que las características son muy variadas de unos parques a otros: superficies, aforos, recintos internos… “Nuestros años de experiencia y la estrecha relación con parques de ocio de todo el mundo hace que tengamos las claves de lo que están haciendo en otros países y de lo que realmente está funcionando.” Para cuando llegue la fase 3, todo estará preparado. 

 Los parques de ocio representan un elemento importante de nuestra economía, un elemento importante dentro de la rueda del turismo. Por eso es importante que empiece a funcionar desde ya: “Los parques temáticos formamos parte de la cadena de valor del turismo porque en muchas ocasiones somos el origen de la planificación de un viaje o de la visita a una ciudad concreta. Todo esto genera una enorme actividad económica a su alrededor y por eso estamos convencidos que el Gobierno va a apoyarnos […] Además, no podemos olvidar que jugamos un papel importante en la generación de empleo, ya que nuestras empresas dan trabajo a más de 85.000 personas.”

Terra Mitica titanide

Además, hay un concepto clave en la planificación de las vacaciones de los españoles de este año que hará a los parques protagonistas: el turismo nacional. La limitación de movimiento va a resultar determinante para a la hora de estructurar nuestro ocio. “Nos debemos a nuestros visitantes y los españoles demandarán este año opciones de ocio local”. En un ambiente repleto de miedo e incertidumbre, nadie sabe a ciencia cierta si podremos viajar al extranjero este verano. Pero la alternativa es rica y variada: de norte a sur, siempre queda algún rincón que conocer en nuestro país.Y los parques españoles se preparan para ofrecernos un ocio a la altura de las circunstancias.

Desde AEPA mantienen, eso sí, el espíritu optimista que caracteriza los parques: “Las dificultades y las nuevas normas que debamos aplicar en nuestros parques no están reñidos con la creatividad y las innovaciones que cada año ofrecemos a los niños y los mayores que nos visitan. Aprovecho desde aquí para animar a todas las familias a que nos visiten y no me cabe ninguna duda que les ofreceremos inolvidables momentos de ocio y diversión.”

sin colas parques

MEDIDAS DEFINITIVAS: EL BOE

El pasado sábado 30 de mayo se publicaba el BOE donde se contempla cómo tendrán que ser las medidas de higiene y prevención en los centros de ocio. Y ya ha confirmado las palabras de Guillermo Cruz: la flexibilización de determinadas restricciones establecidas por el estado de alarma se aplicarán en la fase 3 del Plan para la transición hacia una nueva normalidad.

Algunas medidas específicas serán:

  • El aforo queda limitado al 50% en los parques de atracciones, y al 30% en atracciones y lugares cerrados
  • Los parques serán los encargados de establecer sistemas efectivos de recuento y control del aforo, del espacio de seguridad interpersonal y de la higiene.
  • Se reducirá en lo máximo posible el riesgo de aglomeraciones, usando todas las puertas posibles para entradas y salidas
  • Las zonas y espacios cerrados donde no sea posible mantener las distancias de seguridad deberán permanecer cerradas.
  • Se harán limpieza y desinfección completas del parque dos veces al día, y la revisión de los sanitarios y aseos tendrá lugar cada hora.

 

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Especiales Espectáculos y teatro

Enrique Salaberría, presidente de Smedia: «Solo podemos trabajar con el 100% del aforo»

Teatros cerrados, cientos de funciones canceladas, economías inciertas. La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha puesto en jaque al teatro en nuestro país, un sector ya de por sí quebradizo, de difícil supervivencia. ¿Cuál es la verdadera situación actual, las causas de estas dificultades, cuáles las posibles consecuencias? ¿Cómo debería reconstruirse el teatro? Hablamos con Enrique Salaberría, presidente del Grupo Smedia, en busca de posibles respuestas.

Smedia es sinónimo de teatro en la capital. En plena Gran Vía, en la calle Alcalá o en Aranjuez. Pero también en otros puntos de España donde, cada vez más, la empresa apuesta por una programación variada y de calidad. Y no sólo programan, también producen, realizan y distribuyen teatro. Desde musicales a comedia, desde obras infantiles a zarzuela. Es fácil inferir que la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 les ha infligido un duro golpe a diversos niveles: “A las empresas nos ha afectado con una pérdida económica importantísima, que ha sido de alguna forma amortizada por los ERTEs.” Pero reconoce que las autoridades han estado a la altura: “Desde un carácter económico y de estructura de empresa, creo que las instituciones han tomado unas medidas muy solidarias con el sector. La comunidad de Madrid, el ayuntamiento, han estado donde corresponde”.

Resolutivo y perseverante por naturaleza, Enrique Salaberría habla con pasión por el teatro, una devoción cultural que se filtra lentamente a través de los aspectos más técnicos de la conversación: gestión, programación, problemáticas del sector. Dibuja un futuro en el que la necesidad de comunicación humana supera cualquier traba e impedimento. Un futuro que, eso sí, necesita de la capacidad adaptativa del teatro y de la industria. “Necesitaremos avanzar con prudencia, pero no una prudencia cobarde. La distancia más corta entre dos puntos no es siempre la línea recta”, afirma el presidente del Grupo Smedia.

Sin embargo, hoy día el teatro es un sector frágil por definición. Con los años ha derivado en un sector precarizado. “Una parte del sector, los últimos 20 años sólo sobrevive. Y sobrevive con una estructura pública de subsidio y ayudas[…] pero al final es gente o que tiene una relación muy personal con el administrador del momento o se come colines”.

¿Ha servido toda esta situación para evidenciar algún punto débil estructural del teatro a nivel nacional? “Rotundamente sí”, contesta  Salaberría convencido. Algunos culpan a un fomento insuficiente de la cultura, Enrique insta a la industrialización del teatro como requisito indispensable para poder enfrentarse con más solvencia a las crisis y al día a día. “En el mundo del teatro no hemos construido hasta ahora la idea de que somos una industria, y esas carencias nos están haciendo ir a la cola con respecto al cine, por ejemplo”. El presidente de Smedia prosigue, “Hablando en volumen cualitativo, no cuantitativo, podríamos decir que pocas empresas reunimos mucha actividad y hay muchas empresas que reúnen poca actividad. Lo que ha evidenciado esta crisis y las medidas que se han tomado es que muchas empresas no quieren creerse que esto es una industria. Guste o no, lo es”.

Pero donde hay crisis, nacen oportunidades. Y es ahí donde Salaberría despliega todo lo aprendido durante sus largos años de experiencia empresarial.  “El teatro se ha adaptado a lo largo de la historia. Han surgido el cine, las telenovelas, los parques temáticos…que son una imitación de lo que ocurre en un escenario, de contar historias. Pero el teatro sigue ahí. Llevamos unos 5000 años haciendo cosas encima del escenario.”

 La movilidad limitada y la incertidumbre de cara a los próximos meses no parecen ser un problema. El turismo está en el aire, pero surge así “la gran oportunidad de redescubrir nuestras propias ciudades, nuestros teatros, nuestras costumbres”. La falta de movimiento turístico conlleva también una potencial reconexión con el público de Madrid: “El teatro tiene una gran oportunidad de ofrecerse a los madrileños y de reconectar con ellos. De la misma forma que no hay movimiento interprovincial, la gente de Madrid se quedará en Madrid. Nosotros ya nos comunicaremos con ellos para que nos elijan dentro de su ocio. Queremos que estos madrileños que se quedan en Madrid, que son muchos millones, compartan con nosotros la experiencia de las artes escénicas: vivir experiencias que hasta ahora no vivían”.

¿El corto plazo? Incierto. Con aforos limitados, plazos provisionales y legislación cambiante, el conjunto de teatros españoles comparten dudas e incertidumbre: “Solamente podemos trabajar con el 100% del aforo.” Nos confirma Salaberría. “Porque el teatro es una catarsis, y si desperdigas al público en el patio de butacas, si no puede vivir esa energía comunitaria… va a preferir quedarse en casa.” La mayoría de teatros comparten la misma filosofía. “Eso obliga a entender que el teatro se hace con aforo completo. Nosotros esperaremos y confiaremos en la responsabilidad del público”.

No sabemos con exactitud cuándo el teatro abrirá de nuevo sus puertas, pero en Smedia están listos para continuar. “Tenemos todo preparado, nosotros trabajamos programando a dos años vista. En cuanto veamos que tenemos que arrancar, iremos reincorporando al personal necesario para recuperar toda la empresa. Yo creo que a partir de julio, el germen de la vuelta va a ser imparable. Pero que sea imparable no significa que vaya a ocurrir de inmediato: durante un año va a haber una especie de estado de serrucho con lentas aperturas y esperas.”

El teatro siempre será teatro. Siempre buscará la manera de llegar al público, de canalizar esa necesidad de comunicación humana, de contar nuestra historia. Encontrará el canal aunque las circunstancias cambien. Lo expresa mejor Salaberría: “Ahora se dice mucho lo de “todo esto va a cambiar”, pero hay cosas que yo creo que no van a cambiar. El que se enamore, se enamorará, el que se separe, se separará, el que llore llorará, y el que ríe, pues reirá. No puede cambiar el por qué ríes, el por qué te enamoras, el por qué lloras o el por qué te separas. Y esas historias, las vamos a seguir contando”.

Volveremos al teatro.

 

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Especiales Espectáculos y teatro

“El peor escenario imaginable para el teatro”. Hablamos con el Infanta Isabel sobre la situación del sector cultural

El teatro es parte de nuestra vida. Una industria necesaria, pero frágil. El olvido progresivo que ha ido sufriendo el sector cultural durante los últimos años se ha hecho más evidente todavía durante esta pandemia, que ha planteado el peor escenario posible para los recintos teatrales. Un escenario inesperado, casi irreal y que no permite apenas margen de maniobra. Y menos para un sector que nunca se ha considerado esencial.

El Teatro Infanta Isabel, la sala madrileña con más de 100 años de historia, no es ajeno a esta situación. “Este es el peor escenario imaginable para el teatro y las artes escénicas en vivo, desde todos los puntos de vista. Junto con la Educación, fuimos los primeros en cerrar y seremos los últimos en abrir”, declaran desde la organización de la sala centenaria. Palabras crudas, pero cargadas de realismo, que resumen las oscuras consecuencias que traerá a la actividad teatral este período de inactividad. El teatro ya vivía en un estado precario antes del Coronavirus, debido a la escasez de políticas culturales que protegieran o fomentaran la creación cultural, y esta situación no ha hecho más que alimentar esa incertidumbre que rodea al sector desde hace años.

Con respecto a cuándo se podrá volver a la normalidad en el sector, desde Teatro Infanta Isabel tiene una postura clara: “Antes de volver a la ya precaria situación que tenía el teatro privado antes de la pandemia, tendrá que aparecer un remedio efectivo o una vacuna, libre e universal, que garantice una situación sanitaria libre de miedo y pánico”. Si no es así, el público podría mostrar reticencias a la hora de volver al teatro. La organización del Infanta Isabel expone que quizás el público no quiera pagar una entrada para “arriesgarse a coger una enfermedad de la que se sabe poco” y que es necesario que “el público se sienta seguro para que pueda prestar la necesaria atención a lo que ocurre en el escenario”.

“El teatro no puede ser muchas más cosas. El teatro es el teatro. Por ejemplo, el teatro a través de una pantalla, no es teatro, es una película mala. Para eso está el cine”

Por ahora, es inviable plantearse la exhibición teatral, al menos en un teatro como el Infanta Isabel, ya que su idea es “seguir exhibiendo teatro de calidad, tal y como tiene que ser, y no otra cosa”. “El teatro no puede ser muchas más cosas. El teatro es el teatro. Por ejemplo, el teatro a través de una pantalla, no es teatro, es una película mala. Para eso está el cine”, asevera la organización. De tal manera que, volver a vivir la experiencia cultural tras el confinamiento como la conocíamos antes, será una ardua tarea. Y está repleta de incertidumbre.

Las condiciones de la Fase 2 de la desescalada fijan la reapertura de los teatros con el 30% de su aforo. Una limitación que afectaría muy negativamente a su economía y que no garantiza su supervivencia, sobre todo la de los teatros privados como el Infanta Isabel.  Definitivamente, los teatros ven “incompatibles e inviables” en cuanto a su reapertura las condiciones de desescalada que ha establecido el Gobierno. Todavía no se sabe a ciencia cierta cuándo podrá volver a disfrutarse plenamente de este arte, y por el momento, habrá que esperar a que las incertidumbres sobre la enfermedad se vayan diluyendo. 

“Así como la enseñanza es el “corazón y pulmón” de la Educación, las representaciones en vivo, podrían ser algo así como el “clímax” de lo que llamamos Cultura. Ambas comparten un cualidad única, irrepetible e insustituible, y es aquella que define precisamente la vida, la cosa viva, y que inopinadamente necesita de seres vivos, agrupados, juntos que interactúan entre sí, se rozan, se huelen, se respiran, se escuchan, se sienten, se hablan, se mimetizan, se suman o se distancian, se ríen o lloran. Los unos al lado de las otras, profesores y alumnado, artistas y público, y viceversa”, explica el Teatro. Sus responsables se niegan a abrir el espacio con aforo reducido, con medidas de distancia física y protecciones. Por un lado porque es inviable desde el punto de vista económico, y por otro porque ven imposible la falta de contacto entre sus trabajadores. El distanciamiento es algo ajeno e irreconciliable con la esencia teatral.

Desde el Infanta Isabel se reclama más apoyo por parte del Estado: “Si nos permiten abrir es con unas condiciones que impiden desarrollar nuestra actividad, de forma que el Gobierno debería garantizar ayudas para poder aguantar hasta que la tempestad amaine. No sólo para los teatros públicos, también para la industria privada.”. Demandas ya históricas, de mucho antes del Covid-19, que han sido repetidamente ignoradas.

“Desazón y hasta urticaria” es lo que siente este Teatro respecto al olvido progresivo que ha ido sufriendo el sector cultural con los años, y es que tal y como explican, en España, Cultura y Educación han sido continuamente denostadas. “Hace no mucho sin embargo, pongamos un siglo y un poquito más este país era referente justamente de todo lo contrario, una educación puntera, a la vanguardia y una creación y manifestaciones culturales con una expansión y difusión tremendas entre amplias capas de la población”, afirma el Infanta Isabel.

No obstante, lo prioritario y esencial para el teatro de la calle del Barquillo es que “la pandemia sea dominada para garantizar la vida y la seguridad de todo el mundo y no solo de los que se lo puedan permitir. Todo el mundo quiere ganar dinero, pero esta crisis está demostrando que la voracidad, el ansia por obtener ganancias a cualquier precio, tiene que tener un límite. Hay sectores básicos, que ahora llaman “esenciales” que tienen que estar garantizados, y para eso tienen que estar protegidos, no a merced del beneficio”. Esta industria es frágil, pero su relevancia está indudablemente por encima del dinero.

El teatro seguirá siendo el clímax de la cultura, si somos capaces de protegerlo y darle el apoyo necesario.

Texto: María Ródenas Antón

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Especiales Parques de ocio

El reto doble de zoos y acuarios: atender a los animales y soportar el esfuerzo económico

  • Los zoos y acuarios continúan enfrentándose a grandes gastos independientemente de la crisis: la prioridad sigue siendo cuidar de los animales
  • Algunas medidas de cara a la apertura serán los controles de aforo, control de accesos, la gestión de las colas, refuerzo en las rutinas de limpieza y desinfección, y limitación de acceso a determinadas áreas

No es ningún secreto que la actual crisis sanitaria producida por el Coronavirus ha supuesto  un gran impacto para los zoológicos y acuarios españoles. Desde que se proclamó el Estado de Alarma el pasado 14 de marzo estos centros se han visto forzados a  paralizar completamente su actividad, cuando la temporada apenas estaba comenzando. El cierre prolongado de sus instalaciones no evita los altos costes de mantenimiento que deben seguir soportando, ¿en qué condiciones podrán estas empresas reabrir sus instalaciones?

Desde la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA), afirman: A pesar de estar cerrados al público, todos los centros siguen teniendo elevados gastos para atender el mantenimiento de las instalaciones, especialmente en lo referente al cuidado y bienestar de los animales”. AIZA es una entidad conformada por los zoos y acuarios españoles y portugueses que busca, desde sus inicios, la conservación, educación, y confort de los animales. Es por esto que, los zoológicos y acuarios tienen un problema adicional al resto de parques de ocio o entretenimiento, y es que durante todo este período de inactividad han tenido una prioridad: asegurar la salud y comodidad de las especies. Además, añaden: “Este desequilibrio entre ingresos y gastos supondrá de manera inminente riesgos de liquidez, y un cierre prolongado podría derivar en efectos económicos y laborales irreparables sobre el sector. Son muchos los centros que se han visto obligados a acogerse a los ERTE por causa de fuerza mayor”.

La prioridad del sector ha sido en todo momento mantener unos adecuados niveles de seguridad y calidad de vida de los animales, y a pesar del cierre de las instalaciones, los equipos humanos esenciales de todos los centros han continuado atendiendo las necesidades de cada ser vivo que habita el zoo.

La prioridad del sector ha sido en todo momento mantener unos adecuados niveles de seguridad y calidad de vida de los animales, y a pesar del cierre de las instalaciones, los equipos humanos esenciales de todos los centros han continuado atendiendo las necesidades de cada ser vivo que habita el zoo. La atención veterinaria ha supuesto un esfuerzo económico añadido especialmente grande para los zoos de menor tamaño. Por este motivo los parques y zoológicos solicitan al Gobierno apoyo económico y laboral para la reapertura, con medidas que faciliten la vuelta a la normalidad, tales como la extensión de la duración de los ERTE.

La asociación ha estado trabajando con el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para reabrir los parques en la Fase 2 estableciendo unos estadios transitorios realistas, “con aforos limitados y otras medidas de seguridad para garantizar la seguridad de los trabajadores y los visitantes en todas las instalaciones”. Aunque por lo general, los zoológicos tienen una superficie muy amplia y se encuentran al aire libre, por lo cual pueden permitirse mantener debidamente la distancia social, a la vez que garantizan un aforo considerable. 

“Gran parte de nuestra actividad se desarrolla al aire libre, lo que supone una ventaja para poder aplicar medidas de distanciamiento ya que el público puede pasear y observar a los animales sin interaccionar con otros clientes” nos explican desde AIZA. Esta situación puede ser más compleja e incierta en el caso de los acuarios, cuya extensión es mucho más reducida y suelen ser recintos cerrados. 

En cualquier caso, AIZA confirma que están trabajando en una serie de medidas para convertir los zoos y acuarios en “espacios de ocio seguro y saludable”. Aunque finalmente sea la autoridad sanitaria quién establezca las medidas concretas, algunas de estas serán los controles de aforo, el control de accesos, la gestión de las colas de forma similar a como se ha estado haciendo en otros comercios, refuerzo en las rutinas de limpieza y desinfección, limitación de acceso a determinadas áreas, y alguna que otra estrategia más dispuesta a asegurar el bienestar de cada persona que visite el parque. Sea como sea, la asociación asevera que los parques solo volverán a abrirse cuando realmente sea seguro hacerlo, y que se seguirán todos los consejos gubernamentales sobre salud y seguridad. 

El congelamiento de los desplazamientos turísticos representa la dimensión más preocupante de la situación actual, y mientras no se solucione esta problemática, habrá bastante incertidumbre y no se podrá conseguir la normalidad total del sector. No obstante, los visitantes podrán volver a los zoos y acuarios desde el momento de la reapertura, y aunque el comienzo sea costoso, la asociación se mantiene optimista: “los turistas se acostumbrarán a esta nueva realidad, y la sociedad se adaptará a la situación”.

Texto: María Ródenas Antón

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Entrevista Sho Hai: Cuando termino una canción me sale la misma sonrisa que cuando empecé a escribir hace 20 años

“Hola. Somos Rumba, Juez y Hate y nos llamamos Bufank. Te envíamos una maqueta, a ver si te gusta”. Así es como empezó todo. Hace más de 20 años, Sho Hai enviaba sus primeros casettes a tiendas de toda España, con la esperanza de que gustasen y sacarse un dinerillo. Con un PC 486 muy probablemente robado (eso funcionaba con carbón, hermana), recursos muy limitados y la misma pasión por su profesión que ahora.

Varias formaciones y muchos éxitos después, Sho Hai se encuentra con La Última Función entre las manos. Su segundo disco en solitario. Y muy lejos quedan aquellas tiradas de 500 cintas que tenían que nombrar con boli y enviar una por una. Nos encontramos con él en un bar de menús, de los de cañas generosas y decoración pasada que huele a fritura y elegancia de otro tiempo. Sho Hai, de enorme envergadura y sonrisa bondadosa, parece sentirse cómodo.

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Sergio Rodríguez, alias Hate, alias el Mago Beodo o el hombre de los mil alias, el as de los juegos de palabras que no necesita presentación, es todo lo que cabría esperar. Guarda en la mirada una historia tremenda de éxito musical no asimilado, cubierto de tremenda naturalidad, humildad y algo de timidez ya superada. Genio y silencio.

Quiere hablarnos de La Última Función: un tiro directo a la sien que explota en el presente con sonidos familiares del pasado. Una nueva muestra de su magia métrica, riesgo silábico de la marca inconfundible de la casa. Una colección de canciones que reafirman un estilo incombustible, que mantienen la esencia de Violadores del Verso como ningún otro disco hasta el momento. Seis años le separan de su último disco. Preguntamos a Sho Hai qué ha pasado todo este tiempo.

“He estado haciendo conciertos, poniendo música y escribiendo”. Porque puede dejar de grabar o de leer, pero nunca de escribir. Es un romántico renovado: el móvil hace de socorrido cuaderno diario donde vomitar frases que, con el tiempo, van tomando forma con el boli en el papel. Cientos, miles de frases. “Hace ya tres años que tenía en mente el sacarme un maxi single, y cuando vi que tenía tres o cuatro canciones acabadas empecé a verlo y a tirar de frases de archivo. Tengo tantas ideas que podría sacar tres discos perfectamente.”

Un rapero que no teme, que no tiene nada que demostrar porque ya lo es todo por sí mismo. Que tan pronto revienta de rabia en verso como te argumenta una sofisticada tesis sobre las gracias y desgracias de un inodoro. “Se ha perdido mucho el homenaje al lenguaje. Ahora mucha peña hace cosas guapas, pero otros tantos se limitan a escribir basándose en la rima. No juegan con las métricas. Nosotros nunca lo hemos dejado de hacer: jugar con el lenguaje es algo que me pide el cuerpo.”

Sho Hai es un hombre de luces y pocas sombras, aunque ha decidido arrancar el disco con ‘El Preferido de la Luna’, un tema de rima machacante y algo psicótica que resuena con tintes oscuros. «Escuché la instrumental de R de Rumba hace tiempo y dije: joder, esta tiene que ir para la intro del disco. Eso lo tenía claro. La segunda, (Desnudo) es más alegre, pero es verdad que la tercera y la cuarta también son más oscurillas. Pero seguramente sea plena coincidencia, por poner un orden al disco. De hecho probablemente en este disco haya más luz que en el anterior

Es inútil preguntarle si le ha gustado más el resultado de una u otra canción: “¿Ahora mismo? Imposible elegir una, macho, me quedo con todas. Todas tienen su miga.” Y al oírle hablar, es fácil creer que ha volcado un poco de su alma en cada uno de esos temas.

¿Eres muy perfeccionista con las canciones?

Sí, siempre lo he sido, macho. De hecho, cada vez más, limo rebarbas y asperezas, tacho mucho hasta dejar todo niquelado. Cada canción es mucho esfuerzo. Yo no hago por ejemplo 20 canciones y dejo 15 para el disco: cada canción que hago ha tenido un proceso de limpieza, de lavado, y sale en el disco. Porque me gusta dejarlo todo acabado y perfecto y todo ese curro no va a ser para no salir… (los huevos). Tiene que salir, sí o sí.

Estando aquí, frente al Gran Maestro Beodo, no podemos dejar de preguntarte algo. ¿Cómo fue tu primer acercamiento al alcohol?

(Rimando:) Mi primera borrachera de Cointreou y Vodka con quince”…lo canto en viejos ciegos con Kase O. Con sólo 15 años o 14 íbamos a una discoteca que casi ni nos dejaban entrar… pero te daban alcohol con quince años, los desgraciaos. Iba con R de Rumba y con el hermano del Kase O a una discoteca se llamaba Scracth. La copa valía 250 pesetas con la entrada, co. En esa época no tenías nada de dinero, y te decías ¿qué me puedo pedir que me de un buen pelotazo? Pues nada…Cointreaou con Vodka, que me tomaba uno de esos y ya… Ibas a las ocho de la tarde porque a las 12 ya tenías que estar en casa. Luego ya nada, descubrías el parque, menos mal, ponías un bote de 300 pesetas, y te comprabas tus cervecitas calientes en el Prica y te ibas al parque a hacer el malandrín. La verdad que en el instituto estaba guay, macho. Ahora emborracharte ya no es lo que era, co.

El alcohol al final me ha inspirado mucho, Desde la primera maqueta, y se me ha acabado encasillando en esta etiqueta. Que me lo he ganado a pulso, co, Y cuando sacamos Haciendo lo Nuestro hace tiempo, ya volví a sacar el tema: “Bebo litracos, litronas, galimbas cuarenta onzas…”. Pensé “después de hacer esto ya no puedo volver a hablar más del alcohol”, y siempre hay una vuelta de tuerca . Pero en este último disco hablo de muchas otras cosas.

Es por todos conocida tu aversión a las entrevistas, tu timidez, incluso alguna vez has hablado de pánico escénico. ¿El rap nació entonces como una necesidad de expresarse? ¿No es un poco masoca obligarse a subir a un escenario en estas circunstancias?

(Ríe) Siempre he usado el rap como vía de escape. El rapear y sacar tus mierdas co, me ha ayudado con esta timidez en mi vida en general, que siempre me he callado mucho las cosas. Nunca he sido mucho de hablar, pero cuando escribo echo todos mis pensamientos. El mejor psicólogo es un boli y un papel, macho. Yo se lo recomiendo a todo el mundo: aunque no rimes ni nada, escribe todo lo que se te pase por la cabeza. Cómo estás, cómo te sientes, eso es cojonudo.

¿Y cómo te enfrentaste a los primeros conciertos?

Mi primera actuación delante del público fue a finales de 1994, porque tocaba Lírico con Gangsta Squad y Kase O en un pueblo de Zaragoza que se llama La Almunia de Doña Godina. Yo tenía una canción en la maqueta del Lírico (Violadores del Verso) y allí que me fui. Era un bar en el que ni siquiera había escenario, co, recuerdo estar rapeando encima de la barra de bar. Me daba con el techo en la cabeza, menos mal que era de placas blandas y se subía para arriba. Un buen debut, allí no nos conocía ni Dios. No creo ni que nos pagaran, pero me puse fino de comer y de beber.

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¿Cómo se recibe tu música ahora en Latinoamérica?

Es muy difícil distribuir en Latinoamérica, pero lo intentamos. El año pasado estuve con Xhelazz y R de Rumba en Argentina, en Buenos Aires y en Santiago de Chile, y es una auténtica pasada. El público argentino…son súper pasionales. Notan que vas de fuera, que vas de ciento en viento, y tratan de disfrutarlo muchísimo más. Y vaya sangre tienen. Una pasada, co. La primera vez que fuimos con Violadores fue en el año 2001, a Bogotá, a un festival de 30 o 40 mil personas. Y te vuelves a tu ciudad sintiéndote de la leche, con el pecho palomo. Estaría guay presentar el disco por ahí, también.

Aunque Violadores del Verso no está en activo, parece que nunca desaparece del todo: colaboraciones, conciertos juntos…¿Hasta qué punto sigues siendo parte de Violadores del Verso en tu día a día? ¿Qué significa para ti?

Violadores sigue siendo un grupo que ni nosotros sabemos realmente el alcance que ha tenido. Es muy bonito, porque hemos abarcado desde peña de nuestra edad hasta chavales que ahora pueden tener 12, 13 años, y que se me acercan para pedirme una foto. Es una movida, la gente se vuelve a enganchar a Violadores, co. Que hemos sacado tres discos, no más. Pero se ha hecho tan grande eso por si mismo que flipamos. Con el tiempo lo vas viendo, pero nunca lo asimilas. Es algo que está ahí en stand by, pero siempre está presente y siempre lo estará.»

Cuando decidimos a sacar discos en solitario no es porque estuviésemos cansados. Dar esos conciertos con Violadores es precioso, no te puedes cansar de eso jamás en la vida. Pero sí que es verdad que necesitábamos hacer nuestras cosas en solitario, expresarnos, a modo de reto personal de decir: ‘venga, puedo con esto también’.

Y está claro qué podéis.

“Sí macho, así a lo tonto, ya tengo el nuevo disco en la mano. Y no me lo puedo creer. Lo veo y me pongo a olerlo y todo. Huele especial, huele a aromas del Caribe. Han sido años de trabajar duro, pero lo haces con gusto, co. Yo no he perdido la gustera de estar escribiendo, con el tiempo que conlleva, y sentirme como Dios al final cuando acabo una letra. Soy de escribir de noche, puedo estar 8, 9 horas peleándome con el ritmo, y quizá levantarme al día siguiente con la letra en la cabeza. La nocturnidad siempre me ha molado. Y, puede sonar pedante, pero te levantas pensando que eres el mejor. Cuando termino una canción me voy con una sonrisa como me pasaba hace 20 años cuando escribía. Creo que eso se nota a la hora de transmitir a la peña. Yo me lo paso pipa escribiendo, es cojonudo. No lo cambiaría por nada, es todo un sueño.»

Sergio es un artista indiscutible del lenguaje, tímido pero cercano, genio pero callado. Desde niño le ha gustado el rap, aunque recuerda cómo sonaban Los Beatles en la casa de su infancia: “todo hits macho, siempre me han gustado.” No lee mucho, pero tiene pendiente el último libro de Irene X, cuya poesía lo tiene fascinado. “Es una bestia. Lo que escribo es una mierda a su lado.”

Sergio también reniega de la industria de la música, prefiere no saber nada de ella. No han tenido muy buenas relaciones en el pasado: “cuando Violadores sacamos nuestro primer disco y nos pusimos en primer lugar de lista, las multinacionales hacían cruces: ‘¿Estos quién cojones son?’ Llegamos sin promoción de nada y nos pusimos por delante de Malú y no se quién más. Intentaron incluso impugnar esas listas.” Y en medios de masas es parecido: “En radiofórmulas no nos quieren. Recuerdo que nos quisieron invitar una vez a Música Sí, pero nos pedían que moderásemos el discurso, que no dijéramos tacos. Ovbiamente no fuimos.”

Buena declaración de principios que ni siquiera hace falta. Y es que “algunos viven de la música pero no la viven”. Menos mal que nunca será su caso.

GIRA SHO HAI

Puedes comprar aquí tus entradas.

Valladolid – Viernes 12 de Enero – En LAVA / Laboratorio de las Artes de Valladolid

Pamplona – Viernes 19 de Enero – En Zentral Kafe Teatro

Vitoria-Gasteiz – Sábado 20 de Enero – En Sala Jimmy Jazz Eszena Gasteiz

Málaga – Viernes 26 de Enero – En Sala La Trinchera

Granada – Sábado 27 de Enero – En Revert Industrial Copera Clubbing

Castellón de la Plana – Jueves 1 de Febrero – En La Burbuja

Valencia – Viernes 2 de Febrero – En Sala Club LA3

Alicante – Sábado 3 de Febrero – En Sala The One

San Sebastián – Viernes 23 de Febrero – En Sala Doka

Bilbao – Sábado 24 de Febrero – En Sala Back Stage Live de Bilbao

Zaragoza – Viernes 2 de Marzo – En CMA Las Armas

Barcelona – Viernes 9 de Marzo – En Sala Apolo

Lleida – Sábado 10 de Marzo – En Sala La Boite

Huesca – Viernes 23 de Marzo – En Sala el 21 o El Veintiuno

Logroño – Sábado 24 de Marzo – En Norma Disco Club

Santa Cruz de Tenerife – Viernes 30 de Marzo – En Aguere Espacio Cultural

Gran Canaria – Sábado 31 de Marzo – En Sala La Choza de Maspalomas

Madrid – Viernes 13 de Abril – En Sala Mon Live de Madrid (Penelope)

Toledo – Sábado 14 de Abril – En Sala Los Clasicos

Vigo – Jueves 19 de Abril – En Sala Masterclub

Santiago de Compostela – Viernes 20 de Abril – En Sala Capitol

A Coruña – Sábado 21 de Abril – En Discoteca Playa Club

Gijón – Viernes 4 de Mayo – En Sala Acapulco (Casino Asturias)

Salamanca – Sábado 5 de Mayo – En Sala Potemkim

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Cultura Espectáculos y teatro

Entrevista a Anna Castillo: «Transformar a las personas a través del teatro es un sueño hecho realidad»

Pasión y energía son dos adjetivos que definen perfectamente a Anna Castillo. Por la vida y por el teatro. Desde las actuaciones en el colegio cuando era una niña hasta su gran noche recibiendo el Goya a Mejor Actriz Revelación, la joven actriz ha vivido una carrera intensa tanto sobre las tablas como en la pequeña y gran pantalla. La dulce Dorita en Amar es para siempre, la cañera Susana Romero en La Llamada, la entrañable Alma en El Olivo y la enérgica Lucía en La Pilarcita son algunos de los personajes que han acompañado a la intérprete a la cima. Hoy en El Blog de Taquilla.com hablamos con Anna Castillo sobre sus proyectos, sus ilusiones y las claves de su éxito.

Tras triunfar con La Llamada, vuelves al Teatro Lara. Este lugar tan emblemático debe ser ya como tu segunda casa.

«Sí. Con La Llamada fueron tres años, así que para mí este lugar es muy especial. Me da un punto de seguridad volver a actuar aquí. Si fuera otro teatro quizá me daría un poco más de vértigo. Pero aquí siento que estoy en casa. Me hace mucha ilusión. No puedo compararlo con otros, porque no he trabajado en muchos más. Sin embargo, es verdad que al Teatro Lara le tengo un cariño especial desde el principio. Es una bombonera por la que ha pasado tanta gente… De hecho, el fantasma de Lola Membrives está por aquí y es una maravilla. Desde siempre me ha parecido un teatro muy romántico y bonito.»

Ahora vuelves con La Pilarcita. ¿Qué nos puedes contar sobre esta obra?

«La Pilarcita es una historia de tres mujeres que se encuentran en un pueblo de Extremadura durante el fin de semana en el que se celebra La Pilarcita. Es una santa a la que la gente lleva flores y muñecas y pide milagros. Hay dos chicas, Luisa y Lucía, que son del pueblo y regentan una casita para que la gente de la ciudad se hospede. De repente aparece Selva, que llega desde Madrid para hospedarse allí. Es la historia de estas tres mujeres, que están un poco perdidas y luchan por conseguir sus milagros con fe en que las cosa pueden cambiar e ir a mejor. Para mí es una historia sobre todo de fe y esperanza.»

 

La Pilarcita se estrenó en Buenos Aires de la mano de María Marull y ha triunfado. ¿Cómo ha sido el proceso de importación y adaptación?

«Ha habido cambios principalmente en el texto, ya que estaba escrito en argentino. Chema Tena, el director, cambió el textó al español. Aunque de vez en cuando encontramos algo que sigue sonando raro y lo cambiamos. La historia es la misma, está intacta. La Pilarcita es una celebración que no existe en España. Es una santa pagana de un pueblo de Corrientes, en el interior de Argentina. La hemos trasladado tal cual, como si estuviese aquí.»

Interpretas el papel de Lucía, una joven del pueblo. ¿Cómo te has preparado para meterte en la piel de este personaje?¿Qué tiene Lucía de Anna y con qué se queda Anna de Lucía?

«El proceso ha sido curioso, porque esta historia está bien contada cuando encuentras el equilibrio entre las tres actrices. Para ello, hemos pasado por varios puntos. Lucía es una chica con mucha vitalidad, energía y unas inmensas ganas de vivir. A la vez es inocente y carismática. Su ilusión por la vida es desbordante y quiere tener experiencias nuevas sin renunciar a su pureza y bondad. Lo que compartimos es que ambas somos chicas muy enérgicas y con muchas ganas de vivir. Ella es más inocente, más buena y más pura que yo, por sus circunstancias. Lucía me parece un personaje totalmente admirable.»

Debutaste con La Llamada en la sala principal. Ahora con La Pilarcita estáis en la sala Lola Membrives. ¿Cómo vives este cambio? ¿Qué tiene de especial?

«A mí me encanta, me parece que es precioso. El otro día ensayamos La Pilarcita en en la sala grande y pensé que era mejor esta. Es verdad que el hecho de tener al público tan cerca da vértigo y añade responsabilidad y nervios. Aquí no hay trucos. Ellos están ahí contigo, como si formasen parte de la historia. Parece que si estás en lo alto del escenario impone menos actuar. Al menos a mí me parece que aunque exige mucha más responsabilidad, el hecho de tener a la gente tan cerca es muy bonito

 

 

A parte del teatro, hemos podido verte en series de televisión y películas. Cada formato tiene su técnica, pero ¿tienes alguno favorito?

«No tengo ninguno favorito. Al fin y al cabo, a mi me gusta currar, me gusta mi trabajo y hacer personajes bonitos. Me es indiferente el formato. Es verdad que cada uno tiene sus cosas. El teatro es lo que más responsabilidad y compromiso exige. Para mí es lo más difícil y sacrificado, ya que tienes que poner el alma en ello. Estás sola en el escenario y debes estar comprometida con ello al cien por cien pero, por otro lado, te mantiene en forma. Te da tablas. Es una forma de entrenarte constantemente. En el cine y la televisión lo guay es que formas parte de un equipo en el que te pones en manos de un director, un montador, un sonidista… y al final, entre todos, creáis una pieza. Es más fácil porque te apoyas en tus compañeros. Todo tiene sus cosas buenas.»

Hablando de cine, ¿cómo le cambia la vida a la ganadora del Premio Goya a la Mejor Actriz Revelación?

«De momento todo sigue igual. Lo único que ha pasado es que ahora tengo un poco más de visibilidad. Estoy un poco más expuesta, pero no ha cambiado nada. Esa noche fue un subidón. Lo recuerdo como si lo hubiese soñado. Fue una noche divertida y llena de ilusión, pero enseguida me bajé de la nube. Sigo currando mucho, como estaba haciendo antes. Solo espero que el Goya sea, en algún momento, el aval de confianza para que pueda seguir trabajando sin parar.»

Has vivido una intensa carrera hasta llegar a ese momento. Comenzaste desde muy pequeña en el mundo de la interpretación, en un momento en el que el ser productivo prima sobre hacer lo que uno ama. ¿Ha sido un camino fácil?

    «Tuve el privilegio de empezar a actuar muy pronto y la suerte de tener unos padres que me apoyaban mucho. Me veían muy feliz haciendo obras del teatro en el colegio o haciendo el idiota. Desde muy pequeña empecé a compaginar pequeños trabajos que me salían con los estudios. Hasta que no me vi dedicándome a esto no dejé de estudiar. Llegué hasta tercero de psicología. Comencé la carrera a distancia para poder compaginarlo con los posibles trabajos de actriz que me saliesen. Llegó un momento en que vine a Madrid a trabajar en una serie diaria y La Llamada a la vez y vi que necesitaba dedicarme enteramente a ello.»

 

 

Te fue bien, entonces…

«Desde ese momento, gracias a Dios, he ido enlazando un trabajo con otro. Obviamente, hay momentos con más y otros con menos, pero no he parado y eso es una suerte muy grande. No sé si seguirá siendo así, ya que soy consciente de que todas las carreras tienen parones. Sé que forma parte del plan, porque la carrera de actriz es así, pero espero llevarlo lo mejor posible.»

Tanto en La Llamada como en La Pilarcita se transmiten mensajes tan importantes como la aceptación de uno mismo o la persecución de los sueños. ¿Cuál crees que es el papel del teatro respecto a esto?

«La experiencia que he tenido con la Llamada ha sido emocionante. Yo, como actriz, intento mandar un mensaje, pero a cada uno le cala de una forma distinta. Si alguien viene a ver una comedia, quiero que se lo pase bien. Si viene a ver un drama, quiero que se emocione. No puedo esperar más allá. Sin embargo, con La Llamada he tenido la experiencia de que a algunas personas les ha cambiado la vida. Les llegó tanto el mensaje que fueron un poco más felices con ellos mismos. Conseguir eso es una pasada, un sueño hecho realidad.»

¿Crees que será igual con La Pilarcita?

«Con la Pilarcita, si le pasa a alguien, nos hará muy felices. Creo que el papel del teatro, más allá de disfrutar el momento, es que cada uno salga transformado de la función. Aunque sea un par de días, que algo cambie en sus vidas. Si pasa esto, ya habrá valido la pena.»

Fuera de los escenarios también eres un referente para muchos jóvenes, sobre todo ahora con las redes sociales. ¿Cómo lo llevas?

«No lo pienso, porque no quiero ser el referente de nadie. No quiero esa responsabilidad. Evidentemente siempre tienes referentes. Yo misma cuando era adolescente los tenía y ahora también. Pero yo no asumo ese papel, porque no me considero referente de nadie ni pretendo serlo. En mis redes sociales intento enseñar cómo soy, ser lo más natural posible, ser consecuente con lo que digo y lo que hago. Si a alguien le gusta y quiere seguirme, genial.»

 

 

De cara al futuro, ¿se te plantean nuevos proyectos o vas a centrarte en todo lo que tienes abierto ahora?

«Ahora mismo estoy rodando una serie de televisión “Estoy vivo”. Es un proyecto de Globomedia para TVE. Un thriller con toques fantásticos muy guay, en el que formamos el reparto Javi Gutiérrez, Cristina Plaza, Roberto Álamo, yo… La verdad es que es un proyecto genial y estaré con él hasta noviembre. También a tope con La Pilarcita y para el próximo año vienen cosas nuevas, pero de momento está todo en el aire.»

¿Cómo es trabajar con actores que antes fueron grandes referentes para tí?

«Lo siguen siendo. Por ejemplo, estoy trabajando con Javi (Gutiérrez), con quien ya estuve en El Olivo y creo que una vez superada la barrera de la admiración lo bueno es relajarte y aprender mucho de ellos. Con él me pasó esto. Me da unos consejos buenísimos y escuchar todo lo que me quiere transmitir es clave para mí. Estoy feliz por aprender de los mejores.»

También queda muy poco para el estreno de la película de la Llamada. ¿Cómo ha sido el proceso de lleva al Campamento La Brújula delante de las cámaras?

«Para nosotros que llevamos tanto tiempo dentro de esta historia es un regalazo poder dar este paso. Después de tres años dedicando nuestras vidas a esta historia fascinante, mis compañeras, los Javis (Ambrossi y Calvo) y todo el equipo estamos muy felices por esta oportunidad. Yo llevaba tres años intepretando a Susana Romero sobre el escenario, pero solo podía enseñar de ella lo que estaba escrito en el guión. De repente, lo pasamos al cine y puedo mostrar cosas que había pensado, pero que nadie había visto. Lo mejor de la película es que puedes ver a todos los personajes en profundidad. En el teatro les conoces, pero la película te da una nueva dimensión. Creo que se vive de forma mucho más íntima, más emocionante. Entonces, para mí y para mi personaje es un auténtico regalo. Estoy muy orgullosa de que hayamos conseguido esto, porque es una muestra de que con fe y trabajo puedes llegar muy lejos.»

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Música

Entrevista Kase O: «Lo que me bloqueó no fueron las expectativas, fue mi propia autoexigencia.»

Nunca ha debido ser fácil vivir con la denominación de maestro a tus espaldas. El arte, la presión y la ambición son armas tan poderosas como ambivalentes. Supongo que será de esa mezcla peligrosa de la que han acabado emergiendo, como producto de alquimia, algunas de las mejores canciones de rap de España.

Kase O no es sólo un icono del hip hop en Español. Es todo un universo artístico a descubrir, donde la espiritualidad, los recuerdos de farras postadolescentes y el continuo inconformismo respecto a uno mismo conviven entre voces y samples. Propenso en los últimos tiempos a la metafísica y la reinvención, Javier Ibarra acaba de presentar El Círculo: un disco con una fluidez que lo renueva, aunque siga siendo el mismo. Versos meditados, sentencias axiomáticas. Oírlo produce esa mezcla entre placer y alegría que provocan las cosas bien hechas, con cuerpo, con alma.

Charlamos con Kase O para que nos cuente qué hay detrás de todo esto. (Recuerda que Kase O ya ha colgado el sold out para muchas ciudades de su gira, pero todavía puedes conseguir algunas entradas aquí.)

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«Hace mucho tiempo que decidí / que este mundo no estaba hecho para mí / así que bienvenidos a este círculo / en el que hago lo que me sale de los huevos».

Pocas rimas podrían ser tan reveladoras como ésta, presente en la intro de El Círculo. Javier es el maestro, es el señor, y está claro que sólo él dicta las normas de su música. Y para muestra un botón: el disco viene cargado con 17 nuevos temas, formando un trabajo completo y heterogéneo con el que el zaragozano dice haberse quedado más que a gusto. Detrás de este lanzamiento: dos años de muy intenso trabajo, dos años de esfuerzo y dudas, de sufrimiento.

Parte de la culpa de este gestar tan lento lo ha tenido la presión. Ser un icono del rap “es un arma de doble filo», nos cuenta Javier:

“Todos los artistas querrían que la gente estuviera esperando su obra, pero a la vez es una losa muy grande. Incluso en la vida personal hay que luchar todos los días por estar abajo, con los pies en el suelo, y cuando te cruzas con gente que te dice halagos todos los días es difícil. Tú te puedes llegar a pensar que eres un superhombre y que eres mejor que los demás. Es una lucha diaria desde hace tiempo, de bajar, y de bajar, y de bajar… En cuanto al rap también también he tenido el mismo desafío: el de quitarme la losa de que era el mejor y de que todos los ojos estaban fijos en mi. Así no podía crear, es imposible con esa percepción”.

Javier Ibarra es sincero. Cuando le preguntamos si la presión y circunstancias personales le llevaron al bloqueo, no duda en mostrarse completamente humano:

“Claro que me bloqueé, no sólo por la percepción de la gente sino por las voces de mi cabeza, que eran todas negativas, y que no supe gestionar. ‘Todo va a salir mal, ya no molas…’, me decía. Ninguna frase que escribía me gustaba. Fueron meses y meses de puro hastío, de llegar a negarme y decir que no lo sacaba. Sentía que lo hacía para la gente, y me preguntaba ‘¿Qué pasó con cuando hacía letras en mi casa con quince años? ¿De qué estamos hablando ahora? ¿Qué tienes que hacer, volteretas en el aire?’ Entonces poco a poco fui acallando esas voces, trabajando mucho, pasando muchos días frente al papel currándome ritmos. Me puse una fecha, y con la presión, ya pude hacerlo. Tenía tanto trabajo que las voces dejaron de oírse, porque sólo podía pensar en grabar y en entregar el disco a tiempo”.

“Pero el problema no es la gente ni sus expectativas, es la autoexigencia. Por el canon de la música para mí. Cómo tiene que sonar la música, las rimas, qué tienen que decir, su contenido. Yo tengo mis cánones y mis ideales para todo eso, y son los más altos, por supuesto”.

Este trabajo ha llegado como agua fresca en un verano demasiado largo. El Círculo nos evoca años de adolescencia y colegio, cuando todavía escuchábamos maquetas en un casette mal grabado y teníamos acné. Hoy, la generación que lo descubrió hace quince años es misma que está reproduciendo non-stop el último disco del zaragozano en Youtube, y no se cohibe en alabanzas o agradecimientos. Le preguntamos cuál es la receta:.

“Pues es el trabajo duro, hermana. El curro que me he pegado estos dos años. No es normal el nivel mental y pasional que le he tenido que meter al disco. Esa es la única receta, no he hecho milagros ni sale solo. Es mi pasión y le he puesto todo el alma. Y eso la gente lo sabe reconocer”.

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Una de las herramientas que Javier ha encontrado ha sido la música. Para seguir, para continuar, para divertirse y terminar de dar forma a un disco muy complicado. Aunque siempre ha producido en cierto modo, nunca había recaído sobre él la responsabilidad completa de crear sus temas. Y ahora las canciones suenan más que nunca a Kase O:

“Encontré una nueva vía de expresión. Ponerme a producir yo mismo fue mi gran solución, porque los ritmos que me llegaban no me inspiraban, no eran la estética que buscaba… era incapaz de expresar los sentimientos que buscaba. Entonces, en mitad del proceso creativo aprendí un poquito a producir, me compré un par de programas y empecé a toquetear el piano. De pronto, empecé a encontrar esos acordes emotivos, los colchones perfectos para lo que yo quería expresar en cada y canción. Y…es más divertido. Es mucho más divertido hacer la música que hacer las letras, que tienen mucho más peso, más responsabilidad y más carga. En cambio la música no tiene toda esa responsabilidad, es para mí como un juguete. Por ese lado me lo he pasado bien en la producción y he salvado el disco, que es personal de esa manera. El resultado es una visión de la música muy mía, por eso muchas canciones son más mías, porque esos acordes me han salido del corazón.”

¿Vas a seguir por ese camino? ¿Componiendo?

“Pues sí, mira, justo me pillas aquí en el estudio, que yo pensaba que no iba a bajar en meses y aquí estoy otra vez enganchado haciendo movidas nuevas, macho. No sé si serán para mí o si se las regalaré a quienes les gusten. Es como un hobby, ¿sabes? Pasan las horas muy rápido haciendo música. Yo ya había producido, pero con programas que no sonaban bien y siempre con ideas que luego le traía al Rumba. Ahora he aprendido a controlar más. Antes trabajaba buscando samples, ahora con estas tecnologías puedes ponerte tus sonidos y es que es un divertimento”.

«Según acabé el disco me dije, además: “a ver si no paro otra vez cinco años y me quedo en la sequía”. Y efectivamente, no hace ni 15 días que entregué El Círculo y aquí estoy otra vez, haciendo creaciones y pasándomelo bien».

En las últimas creaciones del rapero, se nota una progresiva importancia de los conceptos metafísicos en las letras: la eternidad, la esencia o el espíritu han relegado las rimas más desvergonzadas a un digno segundo plano. Le preguntamos a Javier a qué se debe.

“Yo siempre he tenido mi relación con Dios, y en algunas canciones pasadas se ha dejado entrever mi espiritualidad y otros conceptos. Pero ahora he leído mucho más, tengo más claros -aunque tampoco tan claro, ríe y aclara-, mis pensamientos. Tengo reflexiones que me gustan, que me agradan, ya no giran sólo en torno a Jesucristo o toda esa parafernalia cristiana que me enseñaban de crío. He ido evolucionando y adaptándome, pero sigo siendo amigo de Jesús y no reniego de él. Y esto de la espiritualidad es que es estar en contacto contigo todo el rato, preguntándote a ti mismo cómo estás, cuál va a serla siguiente acción que vas a hacer en cinco minutos, si realmente es lo que quieres hacer o es otra cosa, si estaba tomando decisiones correctas conmigo mismo y con mi manera de ser, pero para eso hay que estar todo el rato pendiente. Hasta cuando vas a mear te preguntas cómo estás. Y no es fácil, yo que soy tan desordenado me gustaría tener una disciplina de meditación, mis tres momentos diarios y tal, peor bueno. Siempre saco algunos momentos de soledad, en los que me hago preguntas”.

«Recuerdo un libro que me gustó mucho, Conversaciones con Dios, que ofrecía una imagen distinta del cristianismo. Me cambió bastante y me liberó de ciertas cargas, como la culpa y otrass cosas con las que no quería cambiar. Aún así están latentes en mi, son una carga continua.»

Pero no nos pongamos demasiado serios: aunque en menor medida, en El Círculo también encontramos fiesta. Hay jarana y mucho alcohol, como en la divertida Viejos Ciegos:

“En el pasado el alcohol fue una gran fuente de inspiración, de solución y evasión. Ponerse ciego ayudaba, estoy hablando de muy joven. Ahí han quedado los temas: que si “Ballantines”, que si “Trae ese ron”…los discos de Violadores son muy alcohólicos realmente. Pero de un tiempo a esta parte ya no está tan presente en mi vida, tengo que hacer una canción de recuerdos.”

La política también tiene un sitio en el disco. Reímos con Interludio Risoterapia, y «Esto no para» puede llegar a revolverte las tripas, en un escenario repleto de conceptos como la dignidad y el humanismo. Le preguntamos a Kase O sobre política. ¿Hay demasiado partidismo en nuestro país? ¿Pecamos de mucho panfleto y pocas ideas?

“La percepción que tengo es esa, con el ruido que hacen los medios. La gente vota porque no tiene remedio, porque no tiene dónde elegir. Lo que tendría que hacer la gente es no votar, o votar nulo, que es lo que muchos acaban haciendo, parar y decir: ‘no me gusta nadie’. Si salieran un millón de votos en nulo pues empezaríamos a hablar, estaríamos militando dentro de esta democracia, con tanto valor que tiene el voto. Ese voto es la gran arma, aunque tampoco se use mucho. Pero porque está España muy dividida desde hace mucho tiempo. El panorama está difícil, la verdad.”

Si Gabriel Celaya bien decía que “la poesía es un arma cargada de futuro”, Javier no le contradice. Nos cuenta que la música puede ser una herramienta poderosa, pero jamás debiera nacer concebida como tal:

“La música aporta muchos valores a la sociedad. Cambia conciencias, abre puertas. De un tiempo a esta parte yo transmito un mensaje que trata de ser positivo, sin crear oscuridad, maldad ni falta de respeto. Sí, la música mueve conciencias. Pero tampoco hay que sentarse a escribir pensando que vas a cambiarle la vida a alguien. Yo me siento a escribir para mí, para vaciar mi mente y soltar lastre. Si dentro de eso hay gente que me guiña un ojo, perfecto. Pero hacer el proceso contrario es el equivocado, enviar un mensaje porque pueda gustar o porque esté de moda. Pues bueno, esto es respetable pero no va conmigo”.

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Los tiempos cambian, el rap también. Preguntamos al zaragozano qué piensa del rap de nueva generación, de los chavales que aprenden ahora en los parques como él hizo en su día.

“Creo que la esencia es la misma, sólo que los tiempos y las tecnologías son otras. Gracias a Dios las cosas evolucionan, y menos mal que cambian y que no siempre es lo mismo. Yo no estoy en contacto con los chavales tampoco ni con la nueva escuela, pero cuando entré yo también era la nueva escuela y me parecía que lo viejo era una mierda y que lo nuevo era lo mejor. Eso sí, por ahora yo no me veo en esas estéticas. Puede que algún día haga una colabo, yo que sé, por experimentar, pero tampoco me desagradan ni veo que tengan que estar enfrentados el sonido clásico con el nuevo. No tengo guerras con eso, la verdad. Cuando se hacen las cosas con respeto pues todo va bien. Ya si te faltan al respeto llega la molestia: la gente se expresa muy mal en internet, y muchas veces opina de cosas que ni siquiera conoce. Y los que arman el jaleo normalmente son muy pocos, y muy ignorantes”.

¿Y qué pasa con «Basureta», ese tema brutalmente abierto y sincero que te rompe los esquemas? Cuando realizamos esta entrevista, todavía no habían surgido discrepancias ni acusaciones de plagio por parte de Lechowski. Pero Javier ya nos adelantaba esto:

“No fue un tema difícil de hacer porque yo escribía mucho cuando lo creé. Durante ese proceso tenía una especie de diario, donde iba apuntando todas mis meteduras de pata y todas mis idas de olla. Al componer, sólo necesité acudir al diario y ver toda la ponzoña que había ahí. Al principio iba a llamarlo «Basureta» porque sería una recopilación de letras sueltas que no habían entrado en ninguna canción, restos de frases incongruentes entre ellas. Pero en el proceso empecé a rimarlas y, echando un vistazo a los cuadernos que ya salieron todas las frasazas. Le eché huevos y acabé por confesarme ahí”.

¿Y qué le dirías Kase O a su yo del pasado? ¿Al chaval que con apenas 13 años ya empezó a escribir canciones?

«Buah, pues no sabría qué decirle. Estaría agradecido de que empezara con ese vicio de escribir y de leer, agradecido de evolucionar, y de haber hecho buenas rimas y buenas canciones. Y aún más que voy a hacer, claro».