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Cinco clichés que derriba la nueva película de Barbie

Una semana después del taquillazo de Barbie, la trama ha resultado ser cuanto menos sorprendente y muchos hablan de por qué es mucho más que una película protagonizada por la muñeca de ensueño. Que Barbie iba a convertirse en todo un manifiesto feminista era un secreto para muchas y muchos, que quizá esperaban una simple representación de todo lo que ha rodeado a esta famosa muñeca durante décadas: La “perfección” de un cuerpo esbelto y delgado, una capacidad desorbitada de hacerse con cualquier oficio que una mujer puede proponerse o aspirar a hacer la pareja perfecta con Ken.

Sin embargo, lejos de la realidad de la empresa Mattel, la película desenmascara todos esos tópicos y clichés que rodean no solo a Barbie, sino al mundo real, invitándonos a reflexionar sobre la sociedad contemporánea.

Hoy analizamos cinco de las escenas más significativas de la película. Así que, si aún no la habéis visto, taquilleros, os recomendamos dejar la lectura para más tarde ya que puede contener algún spoiler.

Barbieland vs el Mundo Real

Las profesiones de Barbie

La película empieza con una clara explicación de cómo funciona el mundo de Barbie: Las Barbies dominan la ciudad hasta el punto de ocupar todos los puestos de trabajo habidos y por haber. La teoría es sencilla: Barbie puede ser todo lo que se proponga, desde una modelo, actriz o cantante hasta una ingeniera, profesora e incluso presidenta del Gobierno.

Así, los «Kens» pasan a un segundo plano y su única razón de ser es velar por la felicidad de las Barbies. Es por esto que, cuando Ken y Barbie llegan al mundo real, él se siente sobreexcitado al ver que son los hombres los que ocupan los altos cargos de la sociedad. De hecho, el ejemplo más claro es el de los directivos de Mattel: Un grupo de hombres que se encargan de decidir la evolución comercial de una muñeca dirigida a mujeres.


El acoso callejero

En Barbieland no existe la sexualización exacerbada: No hay miradas provocadoras, ni piropos indeseados, ni ningún tipo de acoso callejero. Es muy importante el respeto entre «Barbies», e incluso el de los «Kens» hacia ellas.

Sin embargo, cuando esta Barbie conocida como “estereotípica” llega al mundo real, la avalancha de comentarios y vejaciones hacia su persona y, concretamente, hacia su físico, resulta cuanto menos humillante: Obreros confesando sus fantasías con ella, grupos gritándole groserías, e incluso un chico tiene el atrevimiento de azotarle el culo, que acaba con un puñetazo de Barbie y ella detenida.

Esta escena es muy significativa ya que es el primer momento en el que Barbie se replantea si realmente como muñecas “empoderadas” han hecho algo por las mujeres de la sociedad real.


Barbie “estereotípica”

El primer síntoma de que algo no iba bien más allá de Barbieland lo indican unos cambios que experimenta Barbie: Pies planos, celulitis e incluso se habla de ansiedad y de “sentir por primera vez”, ya que al no poder salirse de su rol, las emociones eran desconocidas para las muñecas.

Barbie sufre una crisis porque hasta el momento no se había identificado con otra cosa que no fuera la Barbie “estereotípica” (con la perfección de Margot Robbie no ha sido muy difícil cumplir esto), y se añade a la película otro factor de interés para los colectivos: La salud mental, normalizando los sentimientos y las emociones negativas más allá de una perfección tóxica.


Las niñas que ya no quieren jugar con Barbie

Otro tema que aborda una brillante Greta Gerwig es la nostalgia y el paso de los años: Barbie empieza a manifestar su malestar debido a que Sasha, la niña a la que pertenece, ha dejado de jugar con ella. De repente sucede lo que podría ser un guiño a las Bratz, competidoras históricas de Barbie y Mattel: Sasha expresa junto a sus amigas su rechazo hacia Barbie por “la presión estética que ha ejercido sobre las mujeres”.

Esto también representa la adolescencia y ese momento en el que las niñas se sienten lo suficientemente mayores para jugar con muñecas, pero siguen necesitando un modelo a seguir con el que sentirse identificadas.

 

 

Analogías “antagónicas” entre Barbie y Ken

Casi sin quererlo, Ken es el personaje que atrae casi todos los focos: Su papel es fundamental para entender los roles de género y la masculinidad frágil. Relevado a ser un simple complemento en Barbieland, Ken experimenta una reveladora visión en el mundo real: Esta vez, los hombres “dominan” el mundo. Ken se empodera y quiere llevar el mismo sistema a Barbieland.

Con un Ryan Gosling cómico, musical y revelador, Ken llega a ser toda una estrella que ayuda a entender el papel que han tenido muchos personajes femeninos a lo largo de los años. Así, se revela y quiere ser “Ken” por él mismo.

 

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“Ahora los Kens van a tener los mismos derechos en Barbieland que las mujeres en el mundo real”.

A través de una sátira valiente y provocadora, el cine demuestra una vez más el poder de la cultura para reclamar ideas, denunciar injusticias y visibilizar situaciones que afectan a nuestra sociedad. Si bien Barbie puede causar algunas ampollas, su enfoque desafiante invita a reflexionar y no dejará indiferente a nadie.